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  • Antonio Hernández

MIS HEROES, MIS MAYORES / MY HEROS, MY ELDERS

(English version below)


Hace dos años llegué a América. El principio fue durísimo; Conseguir mi medicación fue una odisea. Las mismas pastillas que en España costaban 600 euros y cubre la Seguridad Social aquí costaban 2500 dólares y lo tenía que pagar yo a través de un complicadísimo sistema de seguros y copagos. A tres días estuve de quedarme sin pastillas y eso teniendo en cuenta que me traje para tres meses. Para colmo tuve un par de malas experiencias con chicos al decir que era positivo. Pero yo no vine a pasarlo mal, vine a vivirlo con naturalidad a un sitio donde no perdía nada porque nadie me conocía.




Decidí ponerlo en Grindr y Tinder. Comencé a hablar con mis amigos españoles con naturalidad sobre el tema. Comenté con un amigo del coro mi problema con la medicación y me dijo “Yo también lo soy, te puedo echar una mano”. Y así fue pasando cada vez mas. Mas personas me respondían con un “Yo también”, con naturalidad. Empecé a ver como en Grindr mucha gente lo pone directamente en el perfil. Empecé a ver a gente sin miedos, que hablaban de esto como un aspecto mas de su vida sin mas importancia. Justo lo que yo quería.


Comencé a moverme en grupos LGTB y en concreto en tres grupos que marcaron por completo mi experiencia; Mi coro, los Radical Faeries (Las Hadas Radicales) y un campamento para gente seropositiva. Todos ellos estaban formados en su mayoría por gente mayor que yo. En España no había tenido esta oportunidad. En estos grupos empecé a conocer a gente bastante mejor que yo y empecé a ponerle cara a esa lucha que había visto en documentales y películas; A Stonewall, a la epidemia del SIDA en San Francisco, a la lucha por conseguir medicamentos que no te matasen mas que el VIH en si mismo, a gente que participó en estudios de nuevos medicamentos en los que murieron la mayoría de participantes, a otros que vieron a sus parejas morir, algunos incluso a dos…y no solo les he conocido si no que he compartido con ellos espacio donde cada uno hablaba su verdad y donde los demás escuchaban sin juzgar. Muchos de ellos se convirtieron en amigos y algunos incluso en hermanos.


He conocido un concepto que no sabía que existía. El survivor shame. Es un síndrome que sufren aquellos que han sobrevivido al VIH tras enterrar a la mayoría de sus amigos. Se preguntan por que ellos no murieron y se sienten culpables por ello. Es algo parecido a lo que sufren los veteranos de guerra. Realmente así fue, pero el enemigo lo llevábamos dentro y no había armas para combatirlo.


Como sabéis he viajado mucho y he estado en contacto con muchas comunidades indígenas de diferentes lugares. Todas tienen algo en común: El respeto hacia sus mayores. Les escuchan, les honran, les aprecian y aprenden de ellos. Sin embargo en la comunidad LGTB les ignoramos. Las nuevas generaciones nos hemos olvidado de ellos. En ocasiones incluso los despreciamos y nos preguntamos “¿Qué hará este aquí?” si vemos a un señor de 60 años en una discoteca de ambiente.


Me he dado cuenta de lo importante que es mirar al pasado y ver de dónde venimos, por que tenemos los derechos que tenemos hoy y gracias a quien. No tenemos el matrimonio homosexual gracias a Obama o Zapatero. Lo tenemos gracias a esas personas que fueron valientes de verdad. La gente a la que echaban de sus casas o sus trabajos por decir que eran gays en los 70 o los 80. A los que protestaban en la calle aunque la policía les partiera la cara. A los que la dictadura franquista metía en la cárcel. A todos los que murieron por el SIDA o los que dieron su vida en los estudios de nuevos medicamentos. A los que iban a enterrar a sus amigos mientras que nosotros íbamos a los cumpleaños de los nuestros. Si yo hoy tengo la libertad de decir que soy gay y vivir tranquilo es gracia a esos gays, lesbianas y trans que salieron del armario cuando suponía poner tu vida en riesgo. Son héroes de carne y hueso; Su superpoder era el de transformar odio en amor. Vencieron y merecen saberlo.


Ahora pregunto a cualquier gay, lesbiana o trans menor de 40 años ¿Cuántas veces te has plantado delante de uno de nuestros mayores, le has tomado la mano y le has dicho GRACIAS mirándole a los ojos? Ellos lo necesitan y nosotros también. Nuestra comunidad tiene muchísimas heridas que sanar aún. Muchos de nuestros mayores viven con un dolor inmenso y nos necesitan.


Este es uno de los motivos por los que salgo del armario del VIH. En honor a nuestros mayores. Por honrar la memoria de los que no están y por crear un poco de conciencia para que los que les queda poco sientan nuestro calor y agradecimiento.


La primera foto del lazo rojo en la isla era un altarcito que hice para rezar por todos ellos en mi último día en América. Desde aquí mi pequeño homenaje.


Vuestro hermano que os ama con todo el corazón. GRACIAS



ENGLISH VERSION

Two years ago I arrived to America. The beginning was very hard—getting my medication was way more difficult that I expected. My medication cost 600 euros in Spain cost and was covered by the public health system. The same pills cost 2,500 dollars in America, and I could only get them covered through a complicated system of insurance and co-pays. I was about to run out of medication. I also had a couple of bad experiences with guys when I said I was positive. But I knew I did not come to America to feel self pity, I came to live with HIV with honesty in a place where I had nothing to lose because nobody knew me.


I decided to say it on Grindr and Tinder. I started talking with my Spanish friends naturally about it. I discussed my medication problem with a friend from choir and he said "I am too, I can help you out". This was happening more and more. More people answered me with "Me too", naturally. I started to see how many people on Grindr put it directly in their profiles. I began to see people without fears, who spoke of this as just one more aspect of their life. Just what I needed.


I started to get involved in LGBT groups and specifically in three groups that completely marked me forever; My chorus,Austin Gay Men's ChorustheAustin Radical Faeriesand a camp for HIV-positive people. All of them were formed mostly by people older than me. In Spain I had not had this opportunity to socialize with people this age. In these groups I began to put faces to things I had seen in documentaries and films; The Stonewall riots, the AIDS epidemic in San Francisco, the struggle to get medicines that did not kill you more than HIV itself, to people who participated in studies of new medicines in which most of the participants died, to people that saw their partners die, some even two...and not only have I met them, but I shared with them a place where everyone spoke their truth and where others listened without judging. I became good friends, even brothers with some of them.


I have met a syndrome I did not know existed. The shame survivor. It is suffered by those who have survived HIV after burying most of their friends. They wonder why they did not die and feel guilty about it. It is something similar to what veterans suffer. It really was like a war, but the enemy was inside and there were no weapons to fight it.


As you know I have traveled a lot and I have been in contact with many indigenous communities from different places. They all have something in common: respect for their elders. They listen to them, they honor them, they appreciate them and they learn from them. However, in the LGTB community we ignore them. The new generations have forgotten about them. Sometimes we even look bad at them and ask ourselves "What is this one doing here?" If we see a 60-year-old man in a nightclub.


I have realized how important it is to look back and see where we come from, why we have the rights we have today and thanks to whom. We do not have equal marriage thanks to Obama or Zapatero. We have it thanks to amazing anonymous people. People that were kicked out of their homes or their jobs for saying they were gay in the 70s or 80s. Those who protested in the street even if the police broke their faces. Those who Franco, the spanish dictatorship, putted in jail. To all those who died of AIDS or those who gave their lives in the studies of new treatments. Those who were going to bury their friends while we went to our friend´s birthday parties. If today I have the freedom to say that I am gay and live in peace, thanks to those gays, lesbians and trans who came out of the closet when it meant putting your life at risk. They are fucking heros. They had the super power of turning hate to love. They won, and they deserve to know.


Now I ask any gay, lesbian or trans younger than 40. How many times have you stood in front of one of our elders, have you taken your hand and said THANK YOU looking at them in the eye? They need it and so do we. Our community has a lot of wounds to heal. Many of our elders live in enormous pain and need us. This is one of the reasons why I come out of the HIV closet. In honor of our elders. I want to honor the memory of those who are not here with us. I want to create a little conscience so that those who have little left feel

our warmth and gratitude.


The picture I posted yesterday of the red ribbon on the island was a small altar that I made to pray for all of them on my last day in America.


From here my little tribute. Your brother who loves you with all his heart.


THANK YOU


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Antonio Hernandez ❂ 2020

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